Los resultados en Innovación de la administración Piñera

Ilustración: Patricio Otniel Ilustración: Patricio Otniel
Los desafíos superaron el resultado de las iniciativas del gobierno de Sebastían Piñera. A Chile le falta por consolidarse en materia de innovación. Así lo confirmó un informe de la OECD, que recomendó impulsar la innovación a través de iniciativas como la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología. El marketing e iniciativas desplegados en el Año de la Innovación no fueron suficientes.
 

En octubre de 2012, The Economist publicó un reportaje sobre Start Up Chile, el cual tituló "El atractivo de Chilecon Valley". En él se destacaba lo inédito del ecosistema de innovación chileno, los esfuerzos públicos por fomentarlo y lo atractivo que resultaba el programa para emprendedores extranjeros.
"Muchos países han intentado crear sus propias versiones de Silicon Valley. Casi todos han fallado", afirmaba la prestigiosa revista.
Pocos meses después, el presidente Piñera nombraba el 2013 como el "Año de la Innovación", con el fin de "convertir Chile en el polo de innovación regional" y "dar el salto hacia el desarrollo".
A lo largo de los diferentes eventos, charlas, lanzamientos y adjudicaciones de fondos realizados en 2013, se repitió el mismo concepto. Es más, en una carta, incluida en el documento "2013, Año de la Innovación", el Presidente de la República menciona los esfuerzos realizados y las iniciativas implementadas con el fin de hacer de Chile un país desarrollado.
 
Entre ellas está la meta de duplicar la tasa de inversión en investigación y desarrollo en los próximos años, la aprobación de la Ley de Incentivo Tributario a la Investigación y Desarrollo en 2012, así como la nueva Ley de Constitución Simplificada de Sociedades, que reduce el costo en tiempo y dinero para formar una nueva empresa.
Otras iniciativas realizadas por el Gobierno son el financiamiento a 500.000 pymes a través de subsidios, créditos y garantías otorgados por Corfo. A lo que se suma, según Piñera, el aumento de recursos destinados a la ciencia e innovación, que superarían los mil millones de dólares en el 2013. Además del documento del Consejo Nacional de Innovación titulado "Orientaciones estratégicas para la innovación. Surfeando hacia el futuro chile en el horizonte 2025", que revisa y orienta las acciones de la institucionalidad pública en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación.
 
Finalmente, una de las iniciativas más importantes en el año 2013 fue la adjudicación de los fondos de atracción de excelencia que financiarán 33 % de la instalación de centros de investigación internacionales de empresas como Pzifer, Emerson, Telefónica y GDF Suez.
Sin embargo, como reza el refrán, no todo lo que brilla es oro, pues, a pesar de todos los esfuerzos realizados, los índices y estudios internacionales no recogen estas iniciativas y existen voces disidentes dentro del mismo ecosistema de innovación.
Voces disidentes
La OECD, en su informe "Estudios económicos de la OECD", publicado en octubre del año 2013, no fue generosa al calificar y evaluar el ecosistema del emprendimiento y la innovación en Chile.
A pesar de destacar las políticas públicas recientes que han mostrado un mayor apoyo a la innovación, y el renombre internacional de Start-up Chile como instrumento junto con los créditos fiscales que fomentan la investigación y desarrollo, el informe pone énfasis en que aún existe espacio para expandir nuestro sistema de innovación, mejorar los programas actuales y fortalecer la coherencia institucional.
"Aunque existen signos de que el crecimiento de la productividad ha repuntado recientemente, la intensidad de las empresas en I+D es baja, los resultados de innovación han sido débiles y los avances tecnológicos han sufrido las consecuencias de la escasez de graduados calificados en las áreas de ciencia, tecnología y administración de ingeniería" reza el informe.
 
Nibaldo Inestrosa Cantin, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2008 y profesor de la Universidad Católica, opina de manera similar. El científico, que destaca por sus investigaciones respecto a la enfermedad de Alzheimer, sostiene que el talento chileno ya habría comenzado a florecer "si el gobierno hubiera tenido más confianza en sus investigadores e innovadores", para lo cual, afirma, debiera haber invertido más en Ciencia, Tecnología e Innovación.
La crítica del científico es clara y concierne al presupuesto de innovación de 2014, que considera $ 502.255 millones para Ciencia, Tecnología e Innovación, lo que representa una pequeña caída de 0,5 % en comparación al presupuesto 2013, que destinó un total de $ 504.827 millones.
Una de las partidas más afectadas fue la asignación de recursos para el programa Fondecyt, de Conicyt, que si bien crecerá un 12,9 %, la asignación implica una reducción en torno al 50 % del número de proyectos nuevos que podrán ser financiados.
 
Esto, según el Consejo de Innovación, se produce porque muchos de los proyectos atendidos por este programa tienen una duración de más de dos años, y hasta cuatro. Entonces, una parte importante del aumento de recursos que recibe el programa debe ir a cubrir dichos compromisos.
Al respecto, Inestrosa afirma: "No se puede pensar que solo los centros extranjeros o los Harvard´s boys son capaces de realizar investigación e innovación de nivel mundial"; y al respecto, recuerda la Reunión Anual de la Sociedad de Biología Celular que se realizó en Puerto Varas en octubre pasado.
Allí, el profesor del MIT y Premio Nobel de Fisiología y Medicina, Bob Horwitz, mencionó que el nivel del trabajo científico chileno es de igual calidad que el que se ve en Boston. "Sin embargo, seguimos invirtiendo un 0.4 % del PIB", afirma Inestrosa.
 
El informe de la OECD recomienda medidas para impulsar el emprendimiento y la innovación, como por ejemplo mejorar la coordinación entre distintas agencias que ejecutan las políticas de innovación a través de la creación de un Ministerio de Innovación. El cual, a pesar de las múltiples promesas de las autoridades, aún no existe.
A este informe se suma la mala calificación que tuvo Chile en el Global Innovation Index 2013 (GII), preparado por la World Intelectual Property Organization (WIPO) en conjunto con el INSEAD y la Universidad Cornell. El documento muestra datos en relación con la innovación en nuestro país que llaman a preocuparse.
El índice incorpora cuatro dimensiones en la medición (entre ellas, régimen económico, educación, innovación y uso de TIC). Los problemas de educación en Chile, quedan al descubierto en este índice, pues Chile ocupa el lugar 90 a nivel general. En el apartado de alumnos por profesor, el país está en el lugar 97. También el país está bajo en gasto público por alumno (78) y gasto total en educación (62).
 
Respecto a los productos de innovación, Chile se queda atrás. El país ocupa el lugar 70 en lo referente a "Producción basada en Tecnología y Conocimiento", superado por países como Brasil, Angola, Mozambique y Ghana.
Este lugar tan bajo es producto de estar en el lugar 106 en la difusión de conocimiento (superados por casi todos los países de la región) y 66 en la producción de conocimiento (Argentina y Brasil nos superan en la región con el puesto 56 y 59 respectivamente).
La instalación de los centros de excelencia podría ayudar a mejorar estos índices. Sin embargo, a pesar de ser una buena iniciativa, existen algunas críticas.
Por ejemplo, Javier Ramírez, director de Innovación de la Universidad de Chile, a pesar de evaluar positivamente las actividades del Año de la Innovación, sostiene que en lo que concierne a la instalación de los Centros de Excelencia Internacionales, faltó un proceso de "chilenización", en donde se expliquen las particularidades del sistema nacional de innovación y la cultura de negocios del país. "Creo que con el tiempo, sin embargo, esta iniciativa comenzará a dar frutos", afirma.

Las suspicacias se extienden al ámbito de las negociaciones de los centros con los investigadores y la propiedad intelectual. "La instalación en nuestro país de los Centros de Excelencia Internacionales es, en general, una buena iniciativa. Sin embargo, algunos de ellos no van a tener el impacto esperado y, además, van a causar problemas debido a que los centros negociaron directamente con las universidades chilenas, quienes carecían de expertos para llevar estas negociaciones adelante, dándole a los centros la libertad de apropiarse de la propiedad intelectual desarrollada por nuestras instituciones y académicos. Se va a perder, por lo tanto, una parte del talento chileno por la fácil entrega de su propiedad intelectual".
 
A los reparos del informe de la OECD y del Global Innovation Index, se suma la reducción del presupuesto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) en un 78 %, que obligó, según infomó CIPER, a reducir el personal a la mitad y cerrar sus oficinas para trasladarse al Ministerio de Economía.
El CNIC es un organismo público-privado que tiene como misión asesorar al Presidente de la República en la identificación, formulación y ejecución de políticas y acciones que fortalezcan la innovación y la competitividad en Chile. Los orígenes del consejo se remontan al periodo del presidente Lagos a fines de 2005, siendo presidido en su comienzo por el exsenador Edgardo Boeninger. Cada periodo de un presidente del CNIC finaliza con la entrega de un informe con los lineamientos generales para la elaboración de una estrategia nacional de innovación para la competitividad de largo plazo.
 
Ciper consignó que la iniciativa que orientaba al ejecutivo en temas de innovación quedó reducida a su mínima expresión, luego de que el presidente Sebastián Piñera no quedara conforme con el trabajo realizado por el consejo que encabezó Fernando Flores.
En la práctica, para el año 2014, las acciones del CNIC quedaron reducidas a desarrollar recomendaciones puntuales para abordar la modernización de cuatro sectores que se consideran urgentes: energía, educación, indicadores para medir el desarrollo científico y tecnológico y cambios en la enseñanza de las ingenierías.
La distribución del presupuesto para innovación levantó críticas de las mismas personalidades que lo integran. A través de una declaración oficial publicada en su página web, el CNIC critica la desaceleración del presupuesto en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), lo que según el consejo ha significado una caída de la inversión como porcentaje del PIB. Además, se afirma que no se aborda el presupuesto público con la mirada de mediano y largo plazo que requiere la política de educación superior, Ciencia, Tecnología e Innovación.
Respecto a esta situación y la reducción de presupuesto de la entidad, Nibaldo Inestrosa sostiene que el CNIC debería ser recuperado como una institución definitiva e independiente. "Algo así como el Banco Central, con un presidente elegido por sus méritos y logros a lo largo de una trayectoria profesional-académica, donde se debería abocar de lleno a entender cuáles son las ventajas, oportunidades y desafíos que tiene que enfrentar nuestro país para llevarnos a una economía basada en el conocimiento" asevera Inestrosa.
 
LOS DESAFÍOS DEL ECOSISTEMA
A pesar de los elogios con que expertos internacionales se refieren a la innovación en el país, Chile aún enfrenta desafíos. El ecosistema de innovación no está consolidado. A pesar de los esfuerzos públicos en los países de la OCDE, es el sector privado quien es responsable por los dos tercios de los gasto en I+D. En Chile, esta cifra se invierte, siendo el Estado el que invierte dos tercios de dichos recursos. Por otro lado, los países de OCDE invierten entre 2 % al 3 % del PIB en investigación; nuestro país, en cambio, solo invierte el 0,4 % del PIB.
El gerente general de Innspiral, Arturo Herrera, cree que desde el sector público, el rol debe ser seguir emparejando la cancha y fomentando que cada vez más personas y empresas se atrevan a innovar, a hacer las cosas de forma diferente y a competir a nivel global. "Chile es un país demasiado pequeño como para solo pensar en soluciones para nuestro mercado" dice, y agrega...

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