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Hacia una nueva Economía del Conocimiento

Ilustración: Cristián Garrido Ilustración: Cristián Garrido
La innovación es la clave para el desarrollo sostenible de las naciones. Así lo han entendido gran parte de los países desarrollados que cuentan con un alto nivel de renta per cápita y un menor grado de desigualdad. No obstante, los países de Latinoamérica seguimos cimentando un crecimiento en base a nuestros principales commodities. ¿El desafío? Avanzar hacia una economía exportadora de conocimientos y nuevas tecnologías.
 
NOMINADO A "MEJOR REPORTAJE DEL AÑO"
PREMIO ACCENTURE
Por Banyeliz Muñoz A. 
Las economías de la región históricamente han basado su crecimiento en la explotación de los recursos naturales. De hecho, de acuerdo a datos publicados por el Banco Mundial, casi una cuarta parte de los ingresos fiscales de los países de Latinoamérica fueron aportados por sus commodities. Chile y Perú, por ejemplo, basan su economía en la minería. Argentina –gracias a su pampa húmeda– ha cimentado su desarrollo en base a la agricultura. Colombia, en tanto, ha desarrollado una industria exportadora de petróleo y café. Mientras que países como México y Venezuela se caracterizan por exportar hidrocarburos.
 
El hecho de ser tan dependientes de las materias primas preocupa, dado que los precios de estas obedecen casi exclusivamente a lo que ocurre en los mercados foráneos. La situación es más alarmante si consideramos que la región tampoco ha experimentado un crecimiento que se iguale al de países desarrollados, los cuales cuentan con un alto nivel de renta per cápita y un menor grado de desigualdad. ¿Cuál fue su fórmula mágica? Innovación y más políticas de I+D. En efecto, su modelo exportador avanzó hacia una economía del conocimiento. Australia, por ejemplo, cuenta con un modelo exportador basado en –además de materias primas, como la minería–servicios de ingeniería orientados a ese sector.
El tema va mucho más allá de lo que varios pueden pensar. En el caso chileno, un claro ejemplo es lo que nos ocurrió en las primeras décadas del siglo XX, cuando el país experimentaba un gran ciclo expansivo por el auge del salitre, mayormente conocido como el “oro blanco”. La historia es bien conocida: Alemania innovó, creó el salitre sintético y chao súper ciclo económico. Pero, al parecer, tampoco aprendimos de esa lección. La situación preocupa, sobre todo, con la aparición del grafeno –una sustancia de carbono puro–, que podría llegar a reemplazar al cobre por sus características similares. La necesidad de avanzar en innovación es imperiosa. Aún más cuando contamos con una canasta exportadora poco diversificada, centrada más de un 50% en la minería del cobre.

PANORAMA REGIONAL
Christian Felzensztein, director del Centro de Competitividad Internacional de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), precisa que los países de la región continúan enfocados en apostar a la misma estrategia productiva heredada de la época colonial, es decir, suplir a los mercados internacionales con bienes no industrializados. “Esta estrategia somete a los países a un alto nivel de dependencia de precios internacionales. Más aún, los países de la región no cuentan con un poder de mercado que les permita incidir favorablemente en los precios internacionales. Esto se debe a la no diferenciación de los productos exportados”.
De este modo, ejemplifica, cuando un país exporta mayoritariamente automóviles, las firmas que se desempeñan en dicho sector realizan esfuerzos permanentes para innovar e incluir nuevas características de valor, ya sea mayor eficiencia energética, seguridad ante accidentes y motores de alto rendimiento, entre otras. Esta acción innovadora les permite un control sobre el precio internacional de los autos. Las nuevas características diferenciales que son añadidas empujan los precios al alza. Sin embargo, advierte que para un país cuya exportación principal son los commodities, la innovación se refleja más en reducción de costos marginales, no agregando fuertes elementos diferenciadores al producto. Esto, acota, hace que los precios finales dependan en mayor medida de los movimientos de la oferta y la demanda: “El país se transforma en un espectador que observa cómo los mercados internacionales determinan los precios de los bienes que él mismo produce”, puntualiza.
Al mismo tiempo, el experto hace hincapié en que varias de las economías se encuentran estancadas, dado el panorama externo. Ante ello, sugiere que las respuestas de los países deben ser creativas en el diseño de políticas orientadas a la generación de conocimiento que, a su vez, se traduzca en exportación de bienes industrializados con un alto componente tecnológico.

BRASIL EN LA DELATERA
Felzensztein, citando las estadísticas del Banco Mundial (2012) sobre exportación de productos de alta tecnología, como porcentaje de las exportaciones de productos manufacturados, revela que quien lidera el ranking en América Latina es Brasil con un 10%, le sigue Argentina con un 8%, Chile alcanza un 5% y Perú un 3%. Mientras que en exportaciones de productos de Tecnología de Información y Comunicaciones (TIC), como porcentaje de las exportaciones de productos, Brasil avanza en un 0,5%, Chile en un 0,3%, mientras que Perú y Argentina empatan con un 0,1%. Estados Unidos, como referencia de país desarrollado en este ámbito, muestra un 9% en este indicador y China un 27,1%.
Ahora bien, en las exportaciones de servicios de TIC, como porcentaje de las exportaciones de servicios, nuevamente Brasil resalta con un 55,7%, le sigue Argentina con un 46%, Chile con un 21,1% y Perú con un 15,1%. En general, subraya, los datos hablan de una región con un bajo volumen de exportación de productos y servicios tecnológicos.

Werner Kristjanpoller, director del Instituto Internacional para la Innovación Empresarial 3IE de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), precisa que Brasil es uno de los ejemplos más significativos, dado que es una economía que comenzó a exportar tecnología hace un tiempo. Perú, por su parte, –dice– presenta una velocidad interesante para ponerse al día en la incorporación de ingeniería y nuevas tecnologías en sus procesos productivos. Colombia, a su vez, comienza a potenciar una industria de emprendimientos digitales, mientras que es el país que presenta mayor dinamismo en la creación de emprendimientos tecnológicos, especialmente, en Guadalajara y Monterrey. “Nuestro desafío es generar un eje o conglomerado más allá de las fronteras para compartir experiencias y fomentar en innovación interpaíses”, apunta.

¿CÓMO AVANZA CHILE?
Nancy Pérez, directora de la Oficina de Desarrollo Tecnológico de la Universidad del Desarrollo, detalla que de acuerdo a los datos de WIPO 2014 (World Intellectual Property Organization) en conjunto con otras instituciones llamadas “The Global Innovation Index, The Human Factor in Innovation” –que miden la innovación en base a 7 pilares, uno de ellos relacionado con el conocimiento y la tecnología–, desde el punto de vista de la creación, impacto y difusión del conocimiento, nuestro país se ubica en el puesto 46, mientras que en el pilar de “resultados de conocimiento y tecnologías” se encuentra en el 66 y en el aspecto “difusión del conocimiento” de este pilar el puesto en el ranking es 104.

En relación a cómo avanza el país, dice que hace bastante tiempo hay diagnósticos claros respecto a la necesidad de diversificar la matriz productiva, de agregar conocimiento y exportar productos con mayor valor agregado. Indica que se ha ido avanzando, pero hay que tener en cuenta que este es un proceso de transformación de largo plazo y que los resultados probablemente se manifestarán de manera paulatina. En nuestro país hace bastante tiempo se están implementando con mayor fuerza políticas de fomento, por nombrar solo algunas: el programa Nueva Ingeniería 2030, la Ley de Incentivo Tributario a la I+D, la instalación en Chile de Centros de Excelencia en I+D, consorcios tecnológicos, la creación y fortalecimiento de oficinas de transferencia tecnológica en universidades y centros de investigación, el programa de desarrollo de Proveedores de Clase Mundial, becas para la formación de capital humano avanzado. "Todas ellas, sin duda, contribuyen a que Chile avance hacia la sociedad del conocimiento".

Felzensztein hace hincapié en que el país avanza, aunque no a su máximo potencial. Un tema clave para el profesional es el del mejoramiento del sistema educativo, pues es de gran relevancia para la construcción de una economía exportadora de productos con alto nivel de conocimiento. De este modo, apunta que la pregunta esencial que debiera guiar el proceso de diseño del sistema educativo es: “¿Cómo construir capital humano que genere competitividad-país? Debemos considerar que las generaciones futuras habrán de competir con las generaciones de países con altos niveles de desarrollo tecnológico. Deberán hacerse de un espacio propio en el campo de la exportación de productos industrializados con un alto nivel de conocimiento. Para competir a la par con países como China, Japón, India, Estados Unidos, Australia y otros, es relevante contar con un recurso humano de alta productividad”.

Para José Luis Núñez, gerente general de la Fundación País Digital, la invención de patentes, la exportación de servicios y la exportación de bienes de alta tecnología siguen siendo muy bajas, en relación a los países de la OCDE. De este modo, reconoce que debemos prepararnos para los nuevos tiempos y pasar desde la exportación de materia prima y sus derivados a nuevas fuentes de creación y valor agregado. “Es necesario dar pasos imprescindibles para transformarnos en una sociedad creativa e innovadora, que realice investigación y desarrollo, que desarrolle tecnologías, que cree valor en sus procesos. Debemos transformarnos en una sociedad que se conecte al mundo actual y a las necesidades de los nuevos tiempos. Todas estas medidas implican riesgos, los que aún no están dispuestos a asumir las empresas en Chile, ya que estas suelen estar más enfocadas en reducirlos, situación que, siendo comprensible, atenta contra la creación de nuevas fuentes de conocimiento e innovación”.
En exportación de conocimiento, acota, se considera exportación a todos aquellos bienes de alta tecnología y servicios de todo tipo. De ese modo, revela que el Consejo Nacional de Innovación y Competitividad estableció que uno de los sectores que presenta mayor potencial de crecimiento, para los próximos 10 años, es la externalización de los servicios en Chile. De acuerdo al Centro de Estudios Digitales de Fundación País Digital, se señala que dicha exportación de servicio ha crecido en torno a un 20% anual durante los últimos 4 años y se prevé crecimientos cercanos al 10% para este año. Así también, revela que las exportaciones de servicios del año 2013 alcanzaron los US$ 1.200 millones, lo cual representa un 1,5% del total exportado del país. De la exportación de servicios, un 30% aproximadamente está compuesto por exportaciones de servicios del rubro de las tecnologías de información y telecomunicaciones. Todos estos datos –del Centro de Estudios de País Digital– indican que Chile tiene un alto potencial de crecimiento y posibilidad de competir en este nuevo mercado globalizado de conocimiento. Aunque, sostiene, las barreras para flexibilizar y dinamizar este mercado aún persisten.

MÁS I+D
Felzensztein enfatiza que, según los datos de inversión en investigación y desarrollo como porcentaje del PIB, facilitados por el Banco Mundial, Chile se sitúa con una inversión del 0,42% en 2010, cuando países como Alemania muestran un 2,8% y Corea del Sur un 3,7%. El promedio de la OECD supera el 2,5%. En algunos sectores puntuales, como en la industria del vino y del salmón, los niveles de tecnología y creación de conocimiento están a la par con los de países altamente desarrollados. Sin embargo, no es posible generar altos niveles de conocimiento cuando la inversión en investigación y desarrollo es baja”, reconoce. Asimismo, da cuenta de que la Ley de Incentivo Tributario a la Investigación y Desarrollo...
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