Roberto Fantuzzi: “Hay un puente cortado entre los empresarios y el Gobierno”

Roberto Fantuzzi / Fotografía: Darío Vargas Roberto Fantuzzi / Fotografía: Darío Vargas
El carismático presidente de ASEXMA conversó con revista Innovación & Mercado sobre sus apreciaciones respecto a la Reforma Tributaria y a los cambios asociados a ella, como la Reforma Laboral y Educacional y sus efectos en el empresariado. Aun ahondando en críticas sobre el manejo político y económico del actual Gobierno, cree que el país va camino a encontrar la paz social.
ELuego de estar 4 años a la cabeza de la Asociación de Exportadores de Manufacturas, Asexma, y de una reconocida trayectoria en el mundo de los negocios, Roberto Fantuzzi, el peculiar ingeniero de la Universidad de Chile, se autodeclara como un apasionado defensor del fracaso como experiencia para el aprendizaje; el principal tema de su libro Me caí, ¿y qué? Testimonio de un mono porfiado.
 
Habla con propiedad sobre el escenario económico actual y observa sus proyecciones con los ojos de un empresario que cree en el comercio justo y el potencial exportador del país. Para él, el reformismo es un camino adecuado para superar la inequidad, cree que por primera vez se está considerando a la pequeña y mediana empresa como protagonista, pero critica la falta de comunicación y diálogo por parte del Gobierno. Comunicación e información oportunas serían las claves para que se comprendiera la envergadura de los nuevos cambios.
 
Hace hincapié en que los cambios que se prometieron, como la eliminación del FUT, no han sido tales y han sido modificados, y que la reforma es necesaria pero no se está haciendo de la manera correcta.

Yo apoyo la reforma tributaria, pero no la forma como se está haciendo".

El día se le hace escaso, entre presentaciones, clases, conferencias, debates, reuniones gremiales y de negocios. Sin embargo, nos atendió en un singular taburete, un WC refaccionado e instalado en su oficina –porque él es también "maestro chasquilla y electricista", según se autodescribe– para comentar en extenso los detalles de la actual Reforma Tributaria y sus implicancias sobre el mercado laboral, el sector político, el exportador y, para él el más importante, el social.

 
- ¿Usted ha manifestado su apoyo la reforma tributaria, pese a todos los índices negativos y el rechazo mayoritario, sigue pensando lo mismo?
No, no es que yo apoye completamente la reforma tributaria, yo defiendo principalmente una sola causa: lo que yo creo es que este país requiere de paz social. La paz social puede lograrse mejorando la calidad de la educación, a través de la reforma tributaria, pero también tenemos que tener mejoras en la salud y, por supuesto, seremos un país mejor si nos acercamos al concepto de equidad social. Por ejemplo, si yo voy al sistema de salud con isapre me atienden muy bien, pero las personas que no tienen acceso a una isapre lo pasan horriblemente mal; no hay equidad en ese sector.

Por ejemplo, ¿tú crees que los empresarios chilenos invertirían un peso en Venezuela, aunque pagaran cero impuesto? Pues no lo harían. Los inversionistas extranjeros lo primero que ven es cuál es el clima de un país para invertir y para hacer negocios, por eso nos afectan las actuales cifras de crecimiento, pero también debemos preocuparnos de resolver nuestros problemas históricos como la salud y la educación, para lograr una paz social. Con ella también mejora la economía.
 
Yo apoyo la reforma tributaria, pero no la forma como se está haciendo. Me he ido desilusionando porque he escuchado al gobierno diciendo que va a contratar al BID (Banco Interamericano de Desarrollo) para implementarla, eso quiere decir que ya estamos trayendo ideas que son de otros y eso no generalmente queda bien en nuestro país. Finalmente, es tan enredada la reforma, que el 99% de los chilenos no debe ni saber cómo se hace su primera declaración de renta. En ese sentido, falta comunicación por parte del gobierno. Hay una gran falla comunicacional, falta informar a las personas cómo les va a afectar este gran cambio que es la reforma tributaria. El diálogo ha sido escaso.
 
- Pero, ¿ha visto al menos buena disposición a dialogar y negociar con el empresariado por parte del gobierno?
No. Yo creo que hay un puente cortado. No ha habido suficiente espacio para abordar las materias. De todos modos, creo que ha salido algo positivo de todo esto, que es que por primera vez se considera a la mediana y pequeña empresa como protagonista de la reforma. Esta reforma tiene una serie de beneficios, como por ejemplo, un 20% hasta un tope de 4000 UF para que los emprendedores puedan llevar a gastos que van a un FUT escondido; el IVA a 60 días y una serie de medidas que, en el general, son bastante positivas.
 
- O sea, que en términos generales, usted considera que la reforma apoya el emprendimiento y a la pequeña empresa…
Es cierto que considera mayormente al nuevo empresario, pero no sé si beneficia el emprendimiento en general, a nadie le gusta pagar impuestos, eso es lógico, por tanto, cualquier hecho que sume un mayor costo, trae como consecuencia una oposición. Pero hay que ver la finalidad de las medidas, y ese es el rol de las asociaciones gremiales: analizar cómo afectan las cosas a nivel país, porque si lo vemos sectorialmente obviamente vamos a decir que no y nos opondremos a medidas reformistas orientadas a subir impuestos. Pero si vemos los cambios como país, yo creo que saldremos finalmente beneficiados.
 
- ¿No cree que el artículo 14ter del texto, que si bien quita tributos a los emprendedores, podría ser una medida proteccionista que podría afectar al sector exportador? ¿por qué no se mide a todos con la misma vara?
Lo que pasa es que hay alrededor de 50 medidas que son casi de subsidio para la mediana empresa. Solamente el 3% de las empresas, de las 800 mil que son en total en Chile podrán aplicar estas medidas que benefician el emprendimiento. De ahí que digo que no sé si esta reforma beneficia realmente el emprendimiento.
 
Nosotros, en ASEXMA, fuimos a hablar con el director del Servicio de Impuestos Internos y le preguntamos por qué a los pequeños y medianos empresarios, con todos estos beneficios que son 50, no se les ayuda con un simulador para que tengan menos cargos. Ninguno, por ejemplo, usa eso de llevar por el pago del IVA el impuesto de timbres y estampillas.
 
Los empresarios chicos, que son como un 80% del empresariado en Chile, pueden no pagar el impuesto de timbres y estampillas, o sea que esta discusión a veces es exagerada, porque todo este tipo de cosas las desconocen. Entonces, por ejemplo, ¿tú sabes que si yo compro un bien de capital nuevo, yo puedo destinar desde un 4 al 6% de él, dependiendo de los factores, a mi declaración de renta y me los resto? ¿Sabías esto? Es que nadie sabe nada, entonces como se informa mal, el sistema tributario actual se está usando mal, porque las personas no conocen sus beneficios. Entonces si yo fuera el Servicio de Impuestos Internos, lo que haría es un simulador para todas las personas, para ayudarlas, que es lo más lógico que existe.
 
- A grandes rasgos, ¿no es una paradoja proponer rebajar el FUT, pero sí aumentar el impuesto de timbres y estampillas?
¡No!, si finalmente el FUT no se rebaja, lo dejaron en el congelador, que finalmente es lo peor que puede pasar porque está en el limbo, nadie sabe lo que va a pasar. En un momento fue muy tentador que llegara un gobierno y propusiera eliminar el FUT porque esos son impuestos no pagados en los globales complementarios. La promesa de eliminar el FUT y dejarlo como lo dejaron en el aire, es peligrosa, genera incertidumbres.
 
Si tú piensas, el FUT no se eliminó tampoco, con la cuestión del régimen tributario del 27%. Por eso, es tan engorroso esto. El FUT fue una herramienta extraordinaria cuando este país requería de mucha inversión, porque era así una zanahoria, era como un PIB estacional -en alusión a la política de la zanahoria y el garrote-. 280 mil millones de dólares equivalen a lo que está en contable en las empresas que no se ha pagado en las personas gracias al FUT.
 
- Pero si se propusiera de otra forma, ¿apoyaría eliminar el FUT?
Sí. Este es uno de los pocos países en los que existe esta herramienta tan rara como el FUT y una tributación tan alta para las personas. En la mayoría de los países, las empresas tienen una forma de tributar y las personas otra, lo que es bueno. Por ejemplo, en Alemania tenían una especia de FUT, que duró tres años y luego lo eliminaron después de la guerra, porque es de lo más injusto. Tú trabajas y recibes plata y yo recibo lo mismo por dividendo y tú estás en los tramos más altos y pagas 40%, y yo pago 20%. O sea es la misma renta, pero se paga diferente. Entonces había injusticias que se tenían que resolver, pero eso no se habían dicho, porque era tan poderoso este sistema que al final no se hacía nada.
 
- De todas formas, el primer gobierno de la presidenta Bachelet, fue claramente más amigable con el sector empresarial. En cambio, este segundo período está instaurando una visión de ideales y profundas reformas mucho más socialistas, donde muchas de ellas no van de la mano necesariamente con el libre mercado, ¿provocará que Chile deje de ser un modelo para América Latina?
 
No lo creo. Todavía tenemos un modelo de libre mercado muy bien instalado, el mercado sigue funcionando. Donde se ha ido perdiendo confianza es en los empresarios y somos cada vez menos queridos por los hechos lamentables que han ocurrido últimamente: colusiones, sobre cobros y, bueno, esos hechos ojalá no sigan sucediendo, pero es común que en algunos momentos se pierda la confianza en el empresariado. También es común que se generalice por casos particulares. Quedamos todos los empresarios como los malos de la película.
 
- Entonces, usted no está en desacuerdo respecto a la forma en que se ha manejado el país económicamente…
No, no estoy en desacuerdo. Lo que estoy en desacuerdo es el grado de concentración económica que tenemos. Hay algunos que creen que esto tiene beneficios económicos, pero esa concentración trae efectos colaterales como el control de los medios de comunicación, controles en el mundo político y público, trae una gran falta de libertad. Me refiero no solamente a una concentración de los mercados, sino que a una concentración de empresas que controlan el mercado. Esto yo creo que va a reventar.
Sin embargo, la concentración es algo que está ocurriendo en todas partes del mundo, por lo que los países se están preparando. Por ejemplo, en Estados Unidos tú no puedes tener hasta un cierto porcentaje de participación de mercado, puesto que si tienes un cuasi oligopolio o monopolio atentas contra la libre competencia y es nefasto para todos. Cuando esto sucede ya no funciona el mercado. ¿Cuándo funciona? Cuando ambas partes tenemos capacidad de negociación, pero si yo solamente tengo capacidad de negociación y mi contraparte no, yo impongo todas las condiciones y eso es, abiertamente, una injusticia.
 
- ¿Qué opina sobre la actual reforma educacional, que es hacia donde se canalizarán los principales recursos que se obtendrán de la reforma tributaria?
Mira, yo viví en dos burbujas, en la del San George en el colegio y luego en la Universidad de Chile. Creo que en la universidad ves mayor diversidad y esa diversidad creo que hay que vivirla necesariamente. En la educación la segregación es enorme. El sólo hecho del copago ya te está produciendo una selección que consolida esta segregación. Finalmente siempre se selecciona, te están diciendo “no somos todos iguales”. Entonces, finalmente no soy experto en educación, pero tengo dudas sobre esto y tengo dudas sobre si la reforma educacional se está haciendo bien porque finalmente incluye igual el copago. Es como lo mismo que tenemos, pero distinto. Pero no sé, mi opinión acá no es de experto.
 
- Ad portas de una discusión sobre reforma laboral asociada a la reforma tributaria ¿Qué opinión le merece el nuevo proyecto?
Recientemente miré el proyecto, que está basado en 9 medidas. Las dos que suenan más, que son la recontratación o el reemplazo en períodos de huelga y la otra poner más acento en los niveles de sindicalización, creo que no están solucionando el problema de desigualdad que tenemos.
 
Pero eso podría generar mayor flexibilidad laboral en un país que es conocido por la rigidez de su mercado, así como en Dinamarca que tienen altas tasas de sindicalización con su modelo de flexiseguridad, lo que ha contribuido a mejorar los índices de equidad social…
 
Es que yo creo que estamos a años luz de países que pueden aplicar estas políticas. Considero que está mal puesto el foco en este punto. El problema no está ahí. Cuando alguien dice “posterguemos la reforma laboral por la situación económica”, estamos diciendo y los empresarios leen que el solo hecho de llegar a una negociación con los trabajadores le quita competitividad a la empresa. Es como, ¿por qué? Por ejemplo, es como querer divorciarse de tu marido o tu mujer cada vez que tienes un conflicto.
Yo creo que los conflictos son positivos, para conocerse. En las empresas debería pasar lo mismo, ¿por qué nos vemos como enemigos?
 
- Pero el problema en las negociaciones, ¿no será por la forma en que están organizados los sindicatos en Chile, sobre todo en las industrias como la minería que tienen mucho poder de negociación u otros que, por el contrario, tienen bajas tasas de sindicalización y muy poco poder?
Bueno todos nos organizamos, es lo lógico, pero yo creo que sí efectivamente falta que suban las tasas de sindicalización en Chile. Yo creo que la sindicalización es positiva para las empresas. Es bueno porque tú estás hablando con una contraparte preparada y no con una persona que no sabe nada de la empresa.
 
- ¿Cómo visualiza la nueva ley de insolvencia y reemprendimiento que ahora incorpora a las personas, además de las empresas?
La encuentro súper positiva, porque le da una nueva oportunidad a las personas que se ven en problemas. Las personas tienen derecho a pasar por las mismas situaciones difíciles que las empresas, y, al igual que ellas, deben tener pleno derecho a reconstruirse, a levantarse. También es justo que el que le prestó la plata asuma las consecuencias, si finalmente la prestó mal. Lo peor que le puede pasar a un país es que la agonía de una empresa dure mucho. En los países desarrollados esa agonía es muy corta, porque esa persona va a volver a reemprender y no va estar angustiando y matando su creatividad tratando de resolver un problema que ya está muerto. Lázaro resucitó una sola vez…
 
- ¿Es Chile la “Nueva Mediocridad” en el manejo económico del gobierno de Bachelet, como lo han manifestado manifestado algunos medios internacionales en columnas?
No, yo creo que está equivocado el Financial Times. El país mediocre es el que no hace nada, el que marca rutina, no un país como Chile que está haciendo cuánta reforma hay. Reforma tributaria, reforma educacional, reforma laboral, son muchas cosas a la vez. Es al revés, quizás por estar apurados haciendo reformas, nos podemos estar equivocando...

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