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Raúl Ciudad: "Está todo repartido, no hay un ecosistema de innovación"

Raúl Ciudad / Fotografía: Darío Vargas Raúl Ciudad / Fotografía: Darío Vargas
En entrevista exclusiva con Innovación & Mercado,  el ex presidente de ACTI Raúl Ciudad tiene un diagnóstico tajante: las piezas de apoyo a los emprendedores en Chile no están conectadas, lo que pone en riesgo la vida de las nuevas empresas. Y, si a eso se suma la falta de una institucionalidad que dé sustento en el Estado a las decisiones en materia de I+D, particularmente un Ministerio de Ciencia y Tecnología, es claro que Chile todavía tiene mucho camino por recorrer.
 
Hace algunos años, durante su primer gobierno, la presidenta Bachelet lanzó la Estrategia Digital, que trazaba los lineamientos para la modernización del Estado, la incorporación de tecnología en los servicios públicos, la educación, la salud y otras áreas. En plena ceremonia, buscó en el público a Raúl Ciudad, en ese momento presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI), y recalcó que parte de ese documento se debía al tesón de ese empresario que la había seguido durante su campaña a cada evento al que asistía, solo para preguntarle qué pensaba hacer en el plano de la tecnología.

No hemos logrado convencer a los gobiernos que el camino está en la innovación”.

Así, Ciudad había conseguido no solo obligar a la candidata a interiorizarse en el mundo de las TIC, sino también poner el tema en su programa de gobierno, un logro que hacía vislumbrar un importante avance del país hacia la innovación y el emprendimiento. Sin embargo, 6 años después, la realidad de Chile en esta materia sigue siendo la misma, e incluso peor: la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) hoy llega solo al 0,38% del PIB.

Pero el gerente general corporativo de Coasin, una empresa chilena integradora de tecnología, no se rinde. Tras dejar la presidencia de ACTI en 2012, acaba de crear City Global, buscando impulsar el emprendimiento en etapas tempranas. Su objetivo es apoyar a sesenta nuevas empresas para el próximo año y hoy ya tiene a diez, con innovaciones para la minería, aplicaciones de biotecnología, tratamiento animal, marketing digital, entre otras áreas.
- ¿Cuál fue el diagnóstico sobre el ecosistema de innovación que te llevó a crear esta empresa?
La pregunta que nos hicimos fue por qué hay tantos emprendimientos que fracasan; no porque su negocio sea malo, sino que porque hay algo mal. Entonces, nos dimos cuenta de que estaba todo fragmentado y todo lo que necesita el emprendedor no estaba en una sola organización. Y una de las razones importantes para morir es que se enfrascaban en sus propios problemas y no sabían cómo salir de ellos.

- ¿Y cuál fue la respuesta?
Lo que nosotros hicimos fue armar un ecosistema que tuviera potenciadora, aceleradora, incubadora y fondo de inversión, todo en uno. Porque cuando una incubadora consigue capital semilla para un emprendedor, este opera un rato y se cae porque no tiene ni dirección estratégica ni governance que le ayuden a modelar el negocio. Por eso, juntamos a un grupo de personas que son presidentes o gerentes generales o ejecutivos de compañías de gran experiencia en distintos sectores, y ellos toman cada uno una empresa y la acompañan hasta que llega a su destino final. Esa persona les ayuda en todas aquellas cosas que los emprendedores no saben. Ese modelo ojalá que mucha gente lo repita, porque con él podemos asegurar que los emprendedores no van a morir en el “valle de la muerte”, lo van a cruzar.

- ¿Esa situación lleva a pensar que en el ecosistema actual todavía falta apoyo?
Yo creo que sí, yo creo que el Gobierno tiene que propiciar ecosistemas donde el emprendedor pueda encontrar acogida para tener una continuidad permanente hasta obtener el éxito y llegar al mercado. Cuando no existen esos marcos se hace más difícil. Nosotros vimos que hay instrumentos, que hay incubadoras, que hay inversionistas ángeles, pero están todos repartidos y eso no genera un ecosistema. Dijimos: “Generemos nosotros un ecosistema y después le vamos a explicar a Corfo qué estamos haciendo para ver si se interesa en el modelo”.

- ¿Tú piensas que Chile tiene la capacidad de emprender y ser competitivo?
La gente piensa que no tenemos masa crítica. ¡Mentira! ¡Tenemos miles, decenas de miles de emprendedores! Es cosa de mirar cuántos socios tiene la Asociación Chilena de Emprendedores, son como 15 mil, y ellos no están vendiendo chocolates, están haciendo cosas. Por eso es que llegó el momento de ponerle el cascabel al gato y hacer que toda esta capacidad de emprendimiento tenga buen apoyo y una buena organización país para que toda esta gente pueda llegar al mercado mundial.

- ¿Ves algún área en particular donde esté trabajando con mayor énfasis el emprendimiento tecnológico?
Yo creo que minería y en proyectos que se hacen en la nube, como factura electrónica, marketing digital, también proyectos para hacer sondeos de opinión por Facebook y Twitter, como una empresa Adimark pero que toma muestra de miles de personas y no de un determinado grupo. También de biotecnología y de tecnología para retail.

- ¿Cómo está el mercado de las aplicaciones en Chile? ¿Esa área vive un desarrollo fuerte, tal como ocurre en el extranjero?
Sí, exactamente. Algunos de los emprendimientos que estamos viendo nosotros estimamos que son de corte global, o sea que en algún minuto van a salir al Nasdaq, a la bolsa.

- Pero ¿esas son excepciones o es algo que puede generalizarse?
Yo creo que en general todos los proyectos que hemos visto son globalizables, pero por supuesto hay algunos que tendrán una velocidad de penetración más rápida que otros.

- ¿O sea que podríamos pensar que el emprendimiento tecnológico en Chile está avanzando hacia el nivel de los mercados globales?
Así es. Son emprendimientos que tienen perfil para ser globales. Pero les falta vivir el proceso. Parten haciendo masa crítica, con un porcentaje de tráfico hecho en Chile y empiezan a aparecer ya pisos de uso de otros países, entonces, lo que les falta es el proceso de crecimiento, y llegará el momento en que podrán hacerse completamente globales.

- Por eso la idea es no dejarlos solos en esa etapa temprana.
Exactamente. Y todo esto pensando en que si hay algo a lo que me quiero dedicar una vez que me salga de Coasin –porque tengo 65 años y se necesita sangre joven para manejar este monstruito– es a apoyar el emprendimiento. Porque quiero que Chile llegue al desarrollo, porque quiero que los emprendedores jóvenes tengan oportunidad de desarrollar sus ideas, su creatividad y transformarse en empresarios. Creo que ese es el camino para que se genere mucho más empleo, más desarrollo económico y para que mucha gente joven pueda llegar a cumplir sus sueños. Y también porque a mí me fue bien, yo partí sin ni uno, en cero, no tenía nada y se me fueron dando las cosas, hubo algunas personas que me apoyaron porque creyeron en mí y, por eso, yo no tengo más que creer también en muchachos que están partiendo con sus empresas y ayudarlos a llegar a cumplir sus metas. Yo creo que es la manera de devolverle algo al país.

- Una idea muy romántica…
Pero somos muchos así, hay muchos empresarios y ejecutivos en Chile que quieren devolverle la mano al país por lo bien que les fue a ellos. Yo creo que si se empiezan a juntar esos bichos diarios podemos generar una fuerza potente para impulsar desde el lado privado al país, sumándonos a todos los esfuerzos que el Gobierno haga, pero yo insisto en que el Gobierno tiene que llegar a la conclusión de que el I+D es la clave para llegar al desarrollo y resolver los problemas que se están discutiendo hoy día.

- Bueno, ese era uno de tus ejes de gobierno en la ACTI, pero el país sigue estancado en los rankings internacionales. ¿Cómo juntamos estas iniciativas que tiene el sector privado con el relativo entendimiento que tiene el sector público, pero que no termina en nada concreto?
Yo creo que lo único que podría aconsejar al sector privado y, en especial, a los gremios es que no pierdan la fuerza y sigan intentándolo, porque desde que empezamos con el presidente Lagos a principios de los 2000 nadie daba un perno por el tema de la innovación. Hoy día igual ha habido avances y yo considero que el presidente Lagos es un gran estadista. Sé que está en el Consejo de Innovación, de lo cual me alegro mucho, le va a imprimir una fuerza en la dirección que a mí me gustaría ver.
 
La presidenta Bachelet también hizo lo suyo en su momento y el presidente Piñera también, pero no hemos logrado convencer a los gobiernos de que el camino está en la innovación, entonces, no tenemos que perder la fuerza en eso. En algún minuto alguien se va a convencer, ojalá que luego. Y yo creo que ahí la ACTI y la Fedit –que es la Federación de Empresas de Tecnologías de Información y que se formó con diez asociaciones– tenemos la responsabilidad de no dejarnos vencer, de no perder la fuerza para empujar las cosas por donde se tienen que ir para que se logren estos objetivos. Ha habido grandes movimientos, reuniones y cosas, solo hemos avanzado metros, pero hemos avanzado.
 
Yo te diría que el día en que un Presidente de la República se dé cuenta de que esto es clave para el desarrollo del país, que no le va a significar réditos inmediatos –porque estos son todos temas de mediano y largo plazo–, pero si se decide a dar el paso, si los réditos no los tiene ahora los va a tener después. Va a haber un reconocimiento, porque ese presidente va a ser el que le cambie la manera de andar a Chile. Esto es una pega de varios gobiernos, pero el tema es que no hay que pensarlo tanto, hay que mirar al resto del mundo y ver cómo lo han hecho.

- ¿Cómo evalúas la gestión y los resultados del gobierno del presidente Piñera en el tema de la innovación?
A mí me tocó la primera etapa del período del presidente Piñera, los primeros 2 años, y en ese tiempo la Corfo tomó varias medidas. Una de ellas fue salirse de la estrategia de clústers y centrarse más en instrumentos bien dirigidos, por un lado, a emprendimiento y, por otro lado, dejarle más la mano de investigación y desarrollo a Conicyt, y apoyó también el tema de los fondos de inversión. Muy centrado en el tema de la innovación, generó los programas Start-Up, que fue algo nuevo y que tuvo resultados desde el punto de vista de lo que se esperaba, que era que vinieran startups internacionales y se mezclaran con los nuestros, atraer la innovación por ese lado para ver si esas experiencias ayudaban también a los locales.

- ¿Qué esperaban ustedes como ACTI?
Me acuerdo que insistimos mucho con el tema del ministro de Ciencia y Tecnología. Nosotros pensamos en ese minuto, y yo sigo pensando eso, que para efectos de que haya una estrategia que realmente funcione de innovación en Chile, de I+D básicamente, y por ende de emprendimiento, necesitamos una institucionalidad en el Gobierno que entregue las directrices estratégicas del país en eso. No tuvimos suerte y yo hablé varias veces con los ministros Larroulet y Fontaine, que él sí tenía en la cabeza el tema del I+D, o sea, si hay que recordar a alguien que se la jugó por la Investigación y Desarrollo fue Fontaine, él empujó el asunto.
Pero el gobierno de Piñera estimó que lo que tenía que hacer era atender todos estos temas de forma separada: la modernización de Estado en la Secretaría General de la Presidencia, el tema de informática y telecomunicaciones en el Ministerio de Telecomunicaciones, el tema de innovación en la Corfo, el tema de las políticas de informática… cada área o ministerio por su cuenta y el tema de investigación en Conicyt y el Ministerio de Educación. O sea, todo repartido, lo contrario a buscar una institucionalidad vertical que se encargara de coordinar todos estos temas, lo que para nosotros debía hacer un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Estuve en una oportunidad con el presidente Piñera, el día en que lanzamos ChileAtiende, y le conté la idea, y él me dijo: “Ayúdame a sacar adelante el tema”. Mandamos un documento y creo que obtuvimos respuesta del segundo piso, diciéndome que mi caso lo iban a ver los ministros. El tema es que no era mi caso, era el caso de Chile y ya todos los ministros lo sabían, nosotros ya se lo habíamos presentado. Y ahí quedó el asunto.

- ¿No hubo más intentos?
A fines del segundo año de gobierno, en una conversación con Larroulet, le dije: “Tratemos de sacar esto, empecemos a movernos”, y me dijo: “Vamos a ver qué podemos hacer”. La reacción fue nombrar a la Subsecretaría de Telecomunicaciones como Subsecretaría también de TI, y ahí aparece la figura de Oliver Flöegel, que trató de hacer lo suyo. Nosotros seguimos reuniéndonos con ministros e insistiendo con el tema, y entre medio se creó una comisión con Bruno Philippi, donde se concluyó la necesidad de un ministro de Ciencia y Tecnología, con algunas variantes a lo que estábamos sugiriendo. Finalmente, en febrero de 2014, en la cuenta del ministro Larroulet, él me dijo: “Oye, estamos tratando de sacar esta cuestión”, pero en realidad fue muy tardío, porque el presidente Piñera entiendo que mandó el proyecto el 10 de marzo y él se fue el 11.
 
- O sea que no hubo avances importantes.
Fue un período en que avanzaron cosas, otras no, hubo intentos. Antes de dejar el Ministerio de Economía, Fontaine había estado trabajando en modificar la Ley de I+D, algo que finalmente anunció Longueira como nuevo ministro. Con esa mejora, se hizo menos difícil que las empresas pudieran usar la Ley de I+D, que hasta ahí venía muy trancada porque tenía...
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