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Nicolás Shea: "El Gobierno sobrestima la importancia del Estado en la innovación"

Nicolás Shea / Fotografía: Darío Vargas Nicolás Shea / Fotografía: Darío Vargas
Nicolás Shea, fundador de Start-Up Chile y de la empresa de crowfunding, Cumplo, nos cuenta en profundidad sus impresiones sobre el ecosistema del emprendimiento e innovación en el Chile actual, el desempeño del Gobierno y políticas públicas en esta materia.
 
Fue una de las figuras clave del emprendimiento durante el gobierno de Sebastián Piñera, a la cabeza del programa Start-Up Chile, y es un referente indiscutido en temas de innovación. Nicolás Shea relata en detalle cómo la tecnología le ha cambiado la mirada a la hora de hacer negocios. Hace 3 años fundó CUMPLO, una compañía de crowfunding que facilita el acceso a crédito a emprendedores y personas naturales y que ya reúne a más de 25 mil usuarios.

El Gobierno no es el que va a la vanguardia, pero sí tiene que proteger e incentivar a los que van a la vanguardia, llámense emprendedores, innovadores o ciudadanos arriesgados. Esos son los que van a motivar el cambio en Chile.

A pesar de los problemas que tuvo en un inicio con el despegue de su idea, debido al cuestionamiento por parte de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras al modelo peer to peer en acceso a créditos y préstamos, Shea es un líder indiscutido en innovación y defiende con convicción la libertad de empresa y el rol social que su compañía ha tenido en la tarea de “emparejar la cancha” para los pequeños emprendedores.

Para él lo peor que le puede pasar a una sociedad es que se concentren los mercados, pero es aún más letal cuando “se instala la inercia en la manera de hacer las cosas” y se le exige al Estado la completa responsabilidad de promover la innovación.
Es un acérrimo defensor de la libre competencia –incluso cuando esta pueda afectar a sus propios negocios–, promotor de las buenas prácticas en innovación y férreo opositor de los oligopolios y el exceso de Estado.
 
- Recientemente fuiste a ver a Chris Larsen, de Prosper, plataforma que te inspiró para crear Cumplo. ¿Cómo te fue?
CUMPLO existe porque yo conocí a Chris Larsen hace 3 años y medio. En ese momento, fui a Estados Unidos y me lo encontré en un seminario y justo estaba muy preocupado del tema del sobrendeudamiento. Una persona muy cercana, de mi trabajo, estaba pasando por una situación muy difícil. Él me pidió que lo ayudara a pagar y después me di cuenta de que la verdad es que el problema del endeudamiento era más profundo de lo que cualquier persona se imagina. En ese seminario, Chris Larsen contó esto de Prosper y Model, que eran plataformas que a través de la tecnología permitían que las personas se conectaran directamente entre ellas, mediante economía colaborativa. De ahí saqué la idea.
 
- ¿Qué te motivó?
Una persona que trabajaba conmigo que estaba brutalmente endeudada y me pidió ayuda para pagar una cuota del crédito de consumo de una multitienda y, cuento corto, calculé que esta persona debía 17 sueldos a un 73% de interés. Yo dije: “esta cuestión no puede ser” y pensé que había un error, pero no había errores en el sistema bancario. Aunque sí me detuve en el hecho de que había un error como sociedad. ¡No es posible que 3,1 millones de chilenos estén en DICOM! Es increíble, el sobrendeudamiento es un problema que está tan cerca pero que nadie lo ve, o nadie lo quiere ver. Este mismo problema, se extrapola a las pymes.
 
Yo estoy convencido de que el gran problema de la desigualdad y la sobreconcentración de riqueza tiene que ver con el acceso al financiamiento y al crédito de los emprendedores, de las pymes, de los chicos. Realmente hoy es muy difícil crecer en Chile; porque no tienes acceso al dinero, no te lo prestan o porque te lo prestan en condiciones muy perjudiciales.
 
¿En qué están hoy con la ABIF?
Fue un difícil impasse, pero tuvo salida. Al final, fue el resultado lógico de la innovación. Schumpeter, un economista importante del siglo XX, definía la innovación como el proceso de cambio, de renovación económica. Y así como la innovación puede beneficiar a muchos, también puede afectar negativamente a otros. La buena innovación beneficia a muchos más de los que afecta y el valor que genera para el resto de la sociedad es más alto. Por eso, al final los clientes adoptan nuevos servicios y hay una renovación de las empresas.

La Superintendencia y la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras llevan bastante tiempo funcionando de la misma manera y que de repente aparezca alguien diciendo que hay cosas que no son necesarias y que hoy en día la gente se conecta directamente, obviamente genera rechazo, por lo que de alguna forma empatizo con las autoridades de ese entonces. Pero ya ha pasado el tiempo y nosotros seguimos funcionando.
 
- O sea que es un sistema que se fundamenta aún más en las confianzas que el mismo sistema bancario…
En estos 3 años y medio que llevamos operando hemos demostrado que en ese minuto las aprehensiones eran, primero, que los chilenos no se iban a atrever a pedir dinero públicamente y, segundo, que otros tampoco iban a prestar esos dineros públicamente. Pensamos que nadie pagaría, pero las dos teorías se cayeron.
 
- Y respecto a las políticas públicas en innovación, ¿cómo consideras la gestión de Eduardo Bitran en Corfo?
La verdad es que conozco a Eduardo, es una muy buena persona y muy capaz, por lo tanto, confío en su buena gestión. La relación que yo tuve con Corfo fue solo por el programa Start-Up Chile y ahora recién en el seminario de Icare estuvo Inti Núñez y utilizó la analogía de Start-Up Chile y dijo que el programa andaba como “un ferrari”. Entonces, lo que me importa es que Start-Up Chile lo han continuado, lo han potenciado y en eso lo han hecho muy bien. Creo que es bueno poner en Corfo a alguien con la trayectoria de Bitran. Él ha tenido cargos importantes, ha sido director de la Fundación Chile, entiende bastante de innovación, conoce el mercado y sabe lo importante que son la innovación y el emprendimiento.
 
- ¿Y alguna crítica?
Sería injusto hacer una crítica. Uno siempre quisiera que las cosas vayan más rápido, pero la verdad es que no es fácil subirse a una empresa y después de 4 años tener un cambio de control. Eduardo es una persona sumamente sensata y va a tener la altura de miras para potenciar lo bueno y, obviamente, corregir lo malo o lo que se pueda hacer mejor. Creo que tiene un muy buen equipo, liderado principalmente por Claudio Maggi. Me parece que ahí están las personas correctas.
 
- ¿Qué te parece la idea de este Gobierno de regionalizar Start-Up Chile –que fundaste el 2010–, que permitirá a los emprendedores extranjeros establecerse en regiones? ¿Tienen las capacidades las regiones para expandir estos emprendimientos y generar un real impacto?
No, pero por eso mismo hay que regionalizarlo. A mí me encanta la idea de expandir el Start-Up Chile a regiones. Si yo fuera extranjero y me vengo a Chile 6 meses, me encantaría emprender en La Serena, el Valle del Elqui, Puerto Varas, Osorno, incluso Isla de Pascua. Creo que en la medida en que se generen los espacios adecuados, más extranjeros emprenderán aquí. Ojalá todos los buenos emprendedores del mundo que quieran venirse a Chile, lo hagan. Por ejemplo, ¿para qué obligar a los becarios chilenos que se van afuera a volver? ¿Para qué obligar a los extranjeros a volver a su país? Sería bueno que se queden cuanto puedan para abrir mercados. Es mucho mejor para Chile. Es como el fútbol: ¿qué preferimos, que Alexis Sánchez juegue en el Arsenal o en el Colo-Colo? Uno de los problemas estructurales que tiene Chile son los pocos chilenos que hay viviendo en el extranjero.
 
- ¿Crees que en la administración Piñera la innovación fue más una bandera de marketing?
Yo creo que, más allá de si lo hicimos mal o bien nosotros con el gobierno de Piñera y si ahora se hace mejor o peor, el resto del mundo está muy consciente de la importancia de la innovación. Entonces, este resultado creo que se explica porque hay otros países que van muy rápido y esta es una carrera que se está acelerando. Yo trabajaba en el Ministerio de Economía y desde ahí vi que había gente que tenía plena conciencia de la importancia de la innovación. Creo que, además, el tema de la innovación ha sido una política pública bastante continuada en el tiempo. Desde el 2004 que en el país estamos haciendo cosas importantes. Empezó con el ministro Eyzaguirre, se hizo el fondo de innovación y el royalty. Esta ha sido una tendencia. Lo que yo sí siento es que falta mucho por avanzar en la libre competencia.
 
- Entonces, a tu juicio, ¿son las prácticas contra la libre competencia del mercado chileno las que frenarían las iniciativas en innovación?
En esta materia se han hecho muchos avances, como la instalación de la Fiscalía Nacional Económica y el Tribunal de la Libre Competencia, ideas fantásticas. Esa institucionalidad se está reforzando continuamente, estamos viviendo situaciones equivalentes a la que vivió Estados Unidos hace 100 años con el Sherman Antitrust Act, que regulaba el tema antimonopolio. Creo que hay muchas personas que todavía no se han dado cuenta de que el mundo cambió y siguen comportándose como antes, como si nada hubiese cambiado y la verdad es que hoy el mundo es distinto.
 
Creo que la innovación es una consecuencia necesaria de la competencia. Por lo tanto, lo más importante es aumentarla, aplanar la cancha, liberar el acceso a más emprendedores en todas las industrias posibles. Y, en eso, creo que sí hubo varias deficiencias en la administración anterior. Sin ir más lejos, el tema financiero ha sido complicado, la actual regulación financiera tiene 80 años, ¡imagínate!, ¡no se han hecho adaptaciones realmente sustantivas!
 
Si hay que hacer una crítica, yo les criticaría a todos los gobiernos, tanto a este como al anterior, que se está sobrestimando la importancia que tiene el Estado en la innovación. Es muy importante que el Estado invierta en ciencia básica, que aún falta bastante en eso, también que haga aportes en infraestructura; pero el motor de la innovación son los privados. Hay un rol pendiente. Se deben liberar todas las trabas que puedan impedir o entorpecer el desarrollo de más y más emprendimiento.
 
- La creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Gobierno anterior parecía ser una muy buena idea, ¿pero para este no?
La verdad es que no me quita mucho el sueño, pero creo que es un despropósito que hoy en día toda la ciencia y la tecnología dependan del Ministerio de Educación. La agenda del Ministerio de Educación ya tiene suficientes actividades, el foco de este está en la educación escolar principalmente, en un 90%, y quizás en la universitaria en menor grado. Estar a la cola de algo nunca es bueno.
 
Había varias ideas: que este ministerio fuera una institución completamente independiente –como se pensó en su minuto– o que dependiera del Ministerio de Economía, o que hubiese una Subsecretaría de Innovación. Personalmente, lo hablé en su momento con el exministro Juan Andrés Fontaine, y yo creía que lo mejor era que hubiese un Ministerio de Economía e Innovación, porque la economía, la competitividad y la innovación van de la mano. Y hay mucho más espacio, mucho más RAM para dedicarle a la innovación desde el Ministerio de Economía que desde el Ministerio de Educación.
 
Está bien que el Gobierno haga ciertas inversiones, pero no podemos pretender que solo haya inversiones en capital de riesgo si está apalancado por Corfo, el MOP u otra institución gubernamental. No podemos pretender que toda la inversión en innovación, ciencia y tecnología tenga que venir subsidiada por el Estado.
 
- Cuál es tu crítica respecto a la agenda de productividad, innovación y crecimiento del gobierno de Bachelet?
Yo lo único por lo que puedo responder es por el punto 23 de la agenda, que es el punto que promueve al crowfunding. Siento que están avanzando súper bien. El ministro de Economía convocó a una comisión de financiamiento para las pymes, han estado trabajando con el BID. Estoy expectante de ver cómo se desenvuelve esto. Uno desde afuera reclama porque todo va muy lento y se pone a presionar, pero cuando uno también ha trabajado en el Gobierno, se da cuenta de que los tiempos no son siempre los que se quisieran.
El Gobierno no está diseñado para operar tan rápido. Por eso no es tan bueno esperar que todos los cambios vengan desde allí, porque el Gobierno no es el que va a la vanguardia, pero sí tiene que proteger e incentivar a los que van a la vanguardia, llámense emprendedores, innovadores o ciudadanos arriesgados. Esos son los que van a motivar el cambio en Chile.
 
- ¿Se ha visto mermada la imagen económica de Chile en el extranjero?
Yo creo que sí estamos con un problema de imagen hacia afuera. Estuve en California recientemente, en un seminario, y dos de cada tres preguntas eran: “oye y bueno, ¿qué pasó en Chile?”. Pero hay varios temas. Tirar tantas reformas de manera paralela ningún sistema te lo aguanta. Eso genera mucha incertidumbre. Cuando te dicen que la economía ha perdido atractivo, que hay fuga de capitales y escasez de inversiones en Chile, cualquier persona se preocupa.
 
En Chile está primando la sensatez y vivimos en un mundo muy interconectado. Ningún país del mundo es indiferente a lo que el Financial Times o el Wallstreet Journal dicen de ti.
Tanto el reformismo extremo como la defensa férrea del status quo son inaceptables en un ambiente de innovación. El radicalismo no es bueno para nadie. En el fondo, los chilenos –en su conjunto– estamos más preocupados de que a Chile le vaya mejor, de que haya menos desigualdad, pero que también haya mucho crecimiento. Si no innovamos ahora, vamos a desaparecer. Entonces, el gran riesgo que tenemos como país, está en no innovar.
 
- La inversión extranjera ha bajado. ¿Crees que la Reforma Tributaria ha influido? ¿Cómo ves el futuro del emprendimiento bajo esta reforma?
Yo creo que, sin duda, eso está ocurriendo, es una mezcla de cosas, pero hay mucho efecto interno. Creo que el 60% de las fugas de capital o algo así se deben a la Reforma Tributaria. Efectivamente, se están cometiendo errores que no eran necesarios. Y eso me da mucha frustración. Si el capital de Chile se está yendo hacia afuera, es porque hay otros países que ofrecen mejores condiciones, son más atractivos para invertir. Hoy día no te puedes quedar durmiendo en los laureles. Creo que irse al modelo económico de los 80 o 90 ya está obsoleto.
 
Debemos generar las condiciones para crecer de otra forma, sin tanta concentración económica. Yo no tengo problemas morales con esto, sino que económicos. No me importa que Alexis Sánchez gane 80 millones de pesos al mes. Alexis se merece lo que tiene y contribuye al país. ¡Muy bien para Chile! Pero sí tengo problemas con atornillar un sistema siempre de la misma forma. Porque, en el fondo, hay personas que son beneficiarias del sistema, del status quo. Como decía un profesor mío de la universidad: “Los monopolios son nefastos pero hay que ser un tonto para desprenderse de uno si es que lo tienes”. Incluso el mismo Schumpeter decía que una de las recompensas de la innovación son los monopolios, pero tienen...
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