"Las dificultades de Emprender en Chile" Gonzalo Illesca

Gonzalo Illesca / Fotografía: Darío Vargas Gonzalo Illesca / Fotografía: Darío Vargas
Una fuerte crítica al fenómeno del emprendimiento en Chile realiza Gonzalo Illesca, Director en First Tuesday Americas, y Director en Founder Institute Chile. Conoce desde cerca la realidad del emprendimiento, sector que defiende por ser el que realmente ha movido al país. 
Emprender en Latinoamérica no es fácil y nunca lo ha sido, sostiene Gonzalo Illesca, director de First Tuesday Americas - la red de emprendedores más grande de Latinoamérica - y socio en LatamTicket.com.
 
"En general, la sociedad latinoamericana ha estigmatizado a los empresarios bajo la mirada de agentes perversos que llenan sus bolsillos a costa del pueblo. Mucha gente los ve tal como los indígenas americanos veían a los conquistadores españoles: enemigos que vienen a saquear a los más indefensos".
Este ingeniero comercial de la Universidad de la Frontera indica que no podemos negar que existen empresarios que dieron pie a esta imagen, así como que hay políticos que satanizaron a este grupo para ganar votos (paradójicamente en lo secreto se dan vuelta la chaqueta y buscan financiar sus campañas con fondos de sus anteriores enemigos). "Sin duda esta visión es extrema y niega una gran realidad: son los empresarios, desde los industriales hasta el humilde lustrabotas, quienes dan vida a la economía de una nación".

No dejemos que la etiqueta de "emprendedor" nos pase la cuenta y terminemos dejando de lado a quienes han construido la sociedad en la que vivimos, los verdaderos emprendedores anónimos.

El fomento de la Corfo - mediante subsidios (fondos semilla) o mediante la llegada de emprendedores extranjeros que vienen por seis meses (programa StartupChile) -, la llegada de fondos de inversión en capital de riesgo e incluso el potenciamiento del concepto por parte de las universidades (con cátedras de emprendimiento y postgrados en Innovación) y un sinnúmero de talleres, han generado una gran efervescencia que ha logrado que hoy en día Santiago, se encuentre entre las veinte ciudades del mundo donde es más fácil emprender.
 
-¿Cuáles son los beneficios de estas iniciativas?
Promueven nuevos estilos de trabajo, creando conciencia en los jóvenes, impulsando nuevas industrias y motivando a más personas a emprender y a arriesgarse. Hay otros beneficios que aún no hemos visto y que sólo el tiempo dirá si efectivamente nos aportó algo (por ejemplo, las políticas públicas en innovación). Sobre todos estos beneficios y tendencias hay muchísima gente escribiendo y hablando, así que no pretendo redundar, pretendo levantar algo de polvo. Quiero motivarnos a pensar en algunas áreas grises en las que todos los que vivimos del "emprendimiento" debemos trabajar si queremos que esto no sea sencillamente una moda pasajera. Y quiero empezar por lo básico: definirse como emprendedor.
 
-Desde niño se dedicó al emprendimiento, ¿cómo ve a los nuevos emprendedores?
Por formación y principios decidí trabajar con Pymes desde que salí de la universidad. Me ha llamado la atención la cantidad de personas (principalmente veinteañeros) que al preguntarles a que se dedican responden que son "emprendedores". Son muchachos muy simpáticos, que se visten distinto, que viven conectados a sus teléfonos o tablets, que hablan en spanglish, que se refieren a Silicon Valley como si fuera el paraíso, que sueñan con ser el próximo Mark Zuckerberg. Y creo que aportan mucha riqueza a nuestra gris vida en Santiago, pero hay algo que me queda grande: según entiendo emprendedor es un adjetivo, tal como ser "trabajador", "confiable", "generoso" o "amable". Hasta el momento, no conozco a nadie que cuando le pregunto en que trabaja me diga que es "confiable" o "amable". Pero hay miles de personas que se autodefinen como "emprendedores", tal como si esto fuera el título universitario o el puesto de trabajo más deseable.
 
-¿Cuál sería el problema de definirse como emprendedor?
El principal efecto que tiene esta "adjetivización" es la ficticia creación de una elite. Porque ser empresario es mal visto, pero ser emprendedor es algo aspiracional. Incluso hasta los organismos de fomento segmentan a los emprendedores como si fueran una casta especial. Y creo que es un craso error, porque estamos dando pie a una segregación injusta. ¿Por qué le es tan difícil obtener un subsidio al empresario pyme dueño de una panadería, pero no lo es para un emprendedor tecnológico que está inventando una aplicación móvil? ¿Es menos cool tener clientes y crear trabajo que apostar por tecnología? Sin duda necesitamos gente visionaria, pero no podemos hacerlo a costa de menospreciar a quienes han movido al país por años y que no tienen el snobismo de llamarse a sí mismos "emprendedores".
 
Es hora que aterricemos el concepto y dejemos la ambigüedad. Es hora de reconocer el mérito del dueño de almacén, la señora que hace tortas, el contratista en construcción y cualquier otra persona que crea valor y genera empleo. Tenemos miles de virtudes como sociedad, pero también tenemos este defecto: amamos las etiquetas. No dejemos que la etiqueta de "emprendedor" nos pase la cuenta y terminemos dejando de lado a quienes han construido la sociedad en la que vivimos, los verdaderos emprendedores anónimos.
 
-¿Qué opina del fuerte sesgo que existe en Chile contra los empresarios?
En otros países no hay problema en que un candidato a un cargo público sea empresario, en Chile se considera casi como un sacrilegio (aunque lo común es que los políticos tengan negocios mediante sociedades o por sus esposas, sin que los votantes lo sepan). Tenemos una casi nula tolerancia al fracaso, lo cual lo refleja la existencia del Dicom, que castiga públicamente a quien ha emprendido arriesgando su patrimonio, imposibilitándole la opción de levantarse nuevamente. O el mismo hecho que las universidades no tienen conexión con el emprendimiento real: son sencillamente fábricas de empleados para las grandes corporaciones, sin que ninguna de ellas tenga foco en aportar a las Pymes, quienes difícilmente tendrán presupuesto para contratar académicos o profesionales universitarios.
 
-¿Qué pasa con las Pymes?
Nos encontramos que cuando los políticos fomentan "leyes empresariales", lo único que buscan es atender los intereses de grandes grupos económicos que son los que financian sus campañas. Qué le va a interesar a un político el almacenero, el pescador artesanal o el pequeño agricultor si lo que les conviene es apoyar leyes que facilitan a que grandes pesqueras aumenten su producción, que los hipermercados y las cadenas de farmacias sigan creciendo indiscriminadamente o facilitar a que transnacionales agrícolas produzcan transgénicos en nuestras tierras. En ese escenario tan complejo, quien opta por desarrollar su propia empresa en lugar de seguir empleado es un verdadero héroe.
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