Ex Vicepresidente Banco Silicon Valley: "debemos cambiar la mirada del fracaso en Chile"

Jamie Riggs Jamie Riggs
Así lo destaca Jamie Riggs, ex Vicepresidente del Banco Silicon Valley, quien apostó por Chile y se trasladó a nuestro país para hacerse cargo del área Emprende, de Fundación Chile. Ayudar a impulsar la innovación, con una visión más amplia y que contemple alcanzar grandes mercados extranjeros, son algunos de los desafíos que quiere transmitir a los chilenos.
Line1C on un MBA, sumados a sus seis años de trabajo en el Banco de Silicon Valley -cuna mundial del emprendimiento-, Jamie Riggs llegó a vivir en agosto del 2013 a Chile para asumir dos importantes cargos: director de Emprende, la incubadora de negocios de Fundación Chile y CEO de Chile Global Angels, una red profesional chilena de inversionistas dedicada a la búsqueda y selección de emprendimientos de excelencia, que permite concretar oportunidades de inversión para sus asociados.
Este experto en evaluación de nuevos negocios dio su primera entrevista en Chile a Revista Innovación & Mercado entregando un valioso análisis de las principales dificultades culturales que enfrenta para llegar a ser un país de emprendedores.

Los chilenos tienen que cambiar, es el miedo al fracaso. Porque para competir en el campo de la innovación a nivel mundial se necesita valorar el fracaso como una herramienta para conseguir emprendimientos exitosos.

Jamie Riggs dice que, sin duda, su propia experiencia es un fiel testimonio de lo mucho que se ha avanzado en Chile en los últimos años en las áreas de innovación y start ups. "Estuve en Chile en 2005 y en ese entonces, no existía ningún espacio para alguien como yo. Hoy en cambio, no sólo hay trabajo para mí; también he podido comprobar que están pasando muchas cosas en mi área".
 
-Usted señala que sus amigos chilenos no entienden por qué dejó su empleo en Silicon Valley, que lo ven como un retroceso profesional...
Efectivamente, en general, siempre me preguntan por qué vine a Chile dejando mi exitoso trabajo en Silicon Valley. No les hace sentido. Siempre les digo que fue para ayudar a impulsar la innovación en Chile. Y si no me acostumbro, si a poco andar veo que no me conviene, o no me adapto, o no logro aprender español, entonces puedo volver a trabajar a mi país, e incluso, a un mejor trabajo que antes, por el valor de la experiencia que adquirí aquí. Definitivamente, esta visión de muchos chilenos es parte de la cultura local. En Estados Unidos en cambio, todos me decían, ¡aprovecha tu experiencia en Chile!
 
-El último reporte Global Entrepreneurship Monitor Chile (GEM Chile), señala que durante 2012 se crearon en nuestro país 67 mil nuevas empresas, y que más de 290 mil personas participaron en actividades de difusión y formación de emprendimiento e innovación. ¿A quién le corresponde el mérito?
Creo que el Gobierno chileno ha hecho un gran esfuerzo en la creación de mecanismos de apoyo para la innovación y emprendimiento en muchos ámbitos, junto con la búsqueda de capital para financiamiento de nuevos negocios, lo que ha hecho posible un cambio de la realidad del país. Sin duda, el soporte financiero público privado es una de las cosas que Chile ha hecho realmente bien hasta ahora.
Otro desafío es empoderar a las mujeres, promover su incorporación en cargos ejecutivos de las empresas para conseguir otros puntos de vista y visiones, con la oportunidad de poder tener perspectivas distintas en el manejo de la compañía. Hombres y mujeres siempre pensamos diferente y eso es algo que debe aprovecharse.
 
-¿Cómo ve el aporte de las incubadora de negocios en Chile?
Las incubadoras de negocios, tanto públicas como privadas, han ayudado a crear el apoyo indispensable para atraer a muchos extranjeros con visiones nuevas y romper con la hegemonía de la gente de aquí.
 
-¿Cómo nos vemos hoy en el contexto Latinoamericano?
Creo que sin duda en los años recientes Chile ha sido el principal polo de atracción para los inversionistas extranjeros en esta materia de innovación y emprendimiento. Otra ventaja es que cuenta con más apoyo gubernamental respecto a los dos países líderes de la Región, Argentina y Brasil. Según mi impresión, en Argentina la innovación está muy parada y en Brasil, recién empieza a moverse, por lo que Chile en los últimos cinco años ha tenido un avance notoriamente mayor. En mi opinión, lo que debe hacer este país es ser más internacional que sus dos países rivales en la Región.
 
-Y ¿en qué debemos avanzar?
Lo primero es que cuando pensamos en grandes innovaciones tenemos que tener grandes mercados. Chile, con sólo 17 millones de habitantes sale muy perjudicado en este aspecto en relación a otros países como Brasil, con 40 millones de habitantes. Creo que el mayor problema de los emprendedores locales es no pensar en grande. Ellos deberían proyectar sus negocios un primer año aquí y el segundo en Argentina, el tercero en Perú y Colombia, etc. Los emprendedores chilenos tienen el desafío de ampliar su visión estratégica y pensar en el mercado interno como una plataforma para mirar hacia afuera, para llegar a mercados más grandes, haciendo sus empresas mucho más flexibles para conseguir más clientes.
 
-¿En qué contexto ve hoy a Latino América y a Chile en la industria del capital de riesgo?
Chile ha logrado un vertiginoso avance en innovación y emprendimiento en los últimos cinco años, mediante el impulso del desarrollo de un conjunto de iniciativas público y privada como por ejemplo, los fondos de capital riesgo, las incubadoras de negocios y los sistemas de búsqueda de inversionistas ángeles, que han permitido este progreso. En este contexto, el Gobierno ha tenido un rol facilitador muy importante y también relacionando a Chile con los principales actores latinoamericanos y los centros de tecnología de Brasil y Argentina, que llevan la delantera.
 
-¿Qué otras barreras identifica para convertirnos en un país de emprendedores?
Sin duda que algo que los chilenos tienen en contra y deben cambiar, es el miedo al fracaso. Porque para competir en el campo de la innovación a nivel mundial -a la altura de Estados Unidos, China, Israel y los países de Europa que lo han hecho bien- se necesita valorar el fracaso como una herramienta para conseguir emprendimientos exitosos.
En Chile es muy mal visto si una persona tiene deudas y fracasa. ¡En muchos casos, puede demorar años en volver a pararse y sanear su imagen! Sobre todo, en tener otra oportunidad. Hay que separar las compañías de las personas, es el desafío del gobierno. Sin duda, ha avanzado con las nuevas regulaciones de quiebras, pero falta cambiar la mirada al fracaso.
 
-¿Cuál es la mirada de Silicon Valley?
En Silicon Valley, en cambio, nunca es mal visto fracasar. Incluso, hay muchas corporaciones que sólo contratan gerentes que hayan pasado por el fracaso, porque ellos podrán –con su experiencia previa- identificar las señales de peligro, tomando las medidas remediales para aplacarlo. Es muy importante saber cómo responder al fracaso; cómo saliste adelante y te levantaste. Si nunca lo has hecho mal, entonces no tienes la capacidad de darte cuenta cuando algo no está bien.
Creo que el caso más emblemático y conocido, es el de Steve Jobs, quizás el mayor emprendedor de este siglo, quien casi llevó a la quiebra a Apple, lo despidieron, y tuvo también un rotundo fracaso con...
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